LA IMPORTANCIA DE LA TECNOLOGÍA EN LA EDUCACIÓN, CURSO EN TECOMÁN
Las tecnologías de la información tienen un gran potencial en todos los ámbitos de la educación, desde la básica hasta la universitaria, incluida la educación continua y la capacitación técnica, ya sea presencial o a distancia. Sin embargo, tal como herramientas de comunicación, no se aprovecha todo su potencial e insistimos en agregar tecnología sin repensar el proceso educativo.
Con este propósito, la Delegación No. 2 de la Universidad de Colima, en Tecomán, realizará durante la siguiente semana un ciclo de conferencias con el tema. Educación–Tecnología, a través del Centro de Tecnología Educativa durante la siguiente semana.
Al respecto, el director de este centro, José de Jesús Figueroa Santana, explicó que a través de dicho curso se responde a la intención por la que fue creado el centro educativo, que es apoyar actividades académicas y de formación de los alumnos.
Expresó que mediante estas ponencias se analizará el impacto de las tecnologías en los procesos educativos, así como la elaboración de materiales académicos que garanticen una mejor formación de los estudiantes.
La invitación es abierta a toda la comunidad universitaria, particularmente a los planteles que pertenecen a esta delegación, como los de Armería e Ixtlahuacán y sus comunidades, que es la zona de influencia del centro educativo.
La necesidad de un nuevo y distinto discurso pedagógico sobre las nuevas tecnologías.
El discurso hegemónico actual en torno a las nuevas tecnologías (redes de ordenadores, satélites, televisión por cable, multimedia, telefonía móvil, videoconferencia, ...) afirma que la presencia de éstas en cualquier actividad humana -en la economía, en el tiempo libre, en las organizaciones, en la comunicación, en la sanidad, en la administración, etc.- es imparable y que su utilización está provocando el cambio y mejora del conjunto de la sociedad y en consecuencia de la calidad de vida de los ciudadanos. Hasta tal punto el impacto social de las nuevas tecnologías es tan poderoso que se afirma que estamos entrando en un nuevo periodo o etapa de la civilización humana: la llamada sociedad del conocimiento o de la información ().
Sería ingenuo no reconocer que los beneficios económicos, sociales y culturales de las nuevas tecnologías, para quienes las utilizan, son innegables. Rechazarlas o cuestionarlas sin más significaría mantener una posición ludita o tecnofóbica. Quienes mantienen posiciones de esta naturaleza adoptan más bien una actitud conservadora provocada muchas veces por la ignorancia y el miedo, utilizándose argumentos más de naturaleza emotiva que racional. Pero este es un posicionamiento que no trasciende más allá de las esferas individuales y de grupos de fundamentalismo ideológico.
Por el contrario, el discurso dominante sobre las nuevas tecnologías tanto en los medios de comunicación como en las esferas políticas y empresariales de las sociedades occidentales es un discurso económico y políticamente interesado en resaltar las bondades de sus efectos, optimista sobre el futuro hacia el que caminamos, y axiomático sobre su necesidad.
Es un discurso que apenas deja sitio para la discrepancia, para el análisis crítico tanto del proceso acelerado de estas innovaciones tecnológicas como de los efectos sociales y culturales de dicho proceso (Zubero, s.f.).
Sin embargo, en el contexto pedagógico español no se ha desarrollado suficientemente un discurso pedagógico que analice globalmente el impacto de las nuevas tecnologías sobre la educación. Nuestro discurso educativo actual es reduccionista y parcial en cuanto solamente explora el potencial de las NNTT en relación a la facilitación de los procesos individuales de aprendizaje. Como ejemplo ilustrativo de esta idea, baste analizar los contenidos de las publicaciones que en español se realiza sobre esta problemática. Existe una preocupante ausencia de estudios en los que se analicen las NNTT en relación a los cambios sociales, políticos y culturales que las mismas promueven en el interior de nuestras sociedades () y en consecuencia identificar las responsabilidades y retos educativos implicados cara a promover una mayor justicia social y progreso democrático.
El análisis del impacto educativo de las nuevas tecnologías no sólo requiere que analicemos sus efectos en relación a cómo mejorar los procesos de enseñanza para que el alumnado desarrolle más habilidades cognitivas, para que acceda a nuevas formar de almacenar la información y aprenda a procesarla, para que esté más motivado, etc. Las nuevas tecnologías tienen efectos sustantivos en la formación política de la ciudadanía, en la configuración y transmisión de ideas y valores ideológicos, en el desarrollo de actitudes hacia la interrelación y convivencia con los demás seres humanos,... En definitiva, entiendo que un discurso pedagógico global sobre las nuevas tecnologías y la educación debe incorporar también la reflexión sobre cómo compensar educativamente los efectos perniciosos de las mismas sobre la sociedad. Y son muchos. Más de los que suelen hacernos creer los medios de comunicación.
El objetivo de este trabajo consiste precisamente en explicitar y reflexionar pedagógicamente sobre uno de esos efectos sociales perversos: las nuevas tecnologías son un nuevo factor de desigualdad social debido a que las mismas están empezando a provocar una mayor separación y distancia cultural entre aquellos sectores de la población que tienen acceso a las mismas y quienes no. Fenómeno que desde una ética democrática y progresista resulta a todas luces cuestionable y preocupante.

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